El posible fichaje de Julián Álvarez por el FC Barcelona acaba de entrar en una nueva dimensión. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) confirmó este jueves la apertura de un procedimiento disciplinario extraordinario contra el conjunto azulgrana tras la denuncia presentada por el Atlético de Madrid, que acusa al Barça de haber mantenido contactos con el delantero argentino mientras aún tiene contrato vigente hasta 2030.
La denuncia fue presentada el pasado 30 de junio tanto ante la RFEF como ante la FIFA. El Atlético sostiene que el Barcelona habría negociado con el entorno del jugador sin autorización del club propietario de sus derechos deportivos, lo que, de comprobarse, podría constituir una infracción al "período protegido" establecido por el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA. Ese período busca evitar que un futbolista con contrato en vigor sea inducido a romper unilateralmente su vínculo con otro club.
Con la apertura del expediente, la RFEF ya designó a un juez instructor, quien será el encargado de analizar la documentación presentada por ambas partes. El Barcelona ya recibió la notificación oficial y tendrá un plazo para presentar sus alegaciones y defender que no existieron negociaciones irregulares. Desde el club catalán insisten en que actuaron conforme a la normativa y consideran que el procedimiento forma parte del trámite habitual tras una denuncia formal.
El caso podría tener consecuencias importantes. Si las autoridades deportivas concluyen que el Barcelona indujo al jugador a incumplir su contrato durante el período protegido, el club podría enfrentarse a sanciones disciplinarias que, dependiendo de la gravedad de los hechos acreditados, podrían incluir multas e incluso restricciones para inscribir jugadores en futuras ventanas de fichajes. El jugador también podría verse afectado si se determina que participó activamente en una ruptura contractual irregular.
Mientras tanto, el Atlético de Madrid mantiene una postura inamovible: Julián Álvarez no está en venta. El club rojiblanco recuerda que el atacante argentino tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, por lo que cualquier salida dependería de un acuerdo entre ambas instituciones o del pago íntegro de esa cláusula. Con el mercado de fichajes acercándose a su cierre, el futuro del campeón del mundo permanece completamente abierto y este expediente añade un nuevo capítulo a una de las novelas más importantes del verano europeo.